¿Qué alimentos pueden ayudarnos a prevenir el cáncer o aumentar su riesgo?

Recordad que correlación no implica causalidad. Sin embargo, esta reciente revisión sistemática nos da una idea de qué alimentos pueden ser más interesantes a la hora de prevenir diferentes tipos de cáncer.

El cáncer es una enfermedad que se caracteriza por la pérdida del control genético en el crecimiento de las células y su proliferación. Es una enfermedad genética, pero se ha observado que los factores que influyen en la enfermedad están relacionados con los factores ambientales y del estilo de vida. Entre estos factores encontramos el consumo de alcohol, la alimentación, el exceso de peso y la obesidad. A lo largo de los años se ha estudiado la posible relación de alimentos específicos con el cáncer, pero aún siguen siendo insuficientes para establecer conclusiones.


En el mayor estudio de cohorte realizado sobre la relación de la dieta con la mayoría de tipos de cáncer en Europa se han observado resultados de factores que aumentan el riesgo de cáncer y también de patrones alimentarios que son protectores.



El consumo elevado de frutas y verduras en conjunto se asocia con un menor riesgo de cáncer de colon, de mama y pulmón. Por otro lado, también se ha observado un efecto protector en el caso de la fruta para los cánceres de pulmón y próstata. En el caso de las verduras, se ha visto que un consumo elevado disminuye el riesgo en los cánceres de pulmón y de mama; en este último concretamente se han observado evidencias con las verduras de hojas más que con las de fruto.


Por otro lado, se han encontrado evidencias en el factor protector que tiene el consumo de fibra en el cáncer de colon y de mama. En ambos casos también se ha observado que la dieta mediterránea tiene un efecto protector. En el caso de cáncer de mama se ha relacionado con un menor riesgo el consumo elevado de pescado azul.


En la actualidad, existen muchos estudios en los que se habla de la influencia de carnes rojas y procesadas en la aparición de ciertas enfermedades. En este estudio se ha asociado un mayor riesgo para el cáncer de colon con el consumo de carnes rojas y procesadas. En el cáncer de mama el riesgo se ha observado con una ingesta elevada de ácidos grasos trans.

En lo que respecta al cáncer de colon, se ha encontrado evidencias de que en mujeres el consumo de frutos secos y semillas ejerce un efecto protector. Al igual que el consumo de pescado, yogur y leche. Asimismo, se ha observado el efecto protector que tiene una ingesta mayor de 200mg/día de calcio.


El consumo de calcio y de yogur pueden proteger frente al cáncer de cólon y de próstata según esta revisión.


Los estudios epidemiológicos llevados a cabo a lo largo de esta investigación han indicado que las concentraciones de ciertas vitaminas en sangre pueden estar asociadas con un menor riesgo de padecer cáncer. En el caso del cáncer de colon y de pulmón esta asociación se ha mostrado con la vitamina D, C, B2 y B6. Esta última también se asocia con un menor riesgo de padecer cáncer de pulmón. Esto es debido al poder antioxidante que tienen, ya que bloquean la actividad de radicales libres que pueden dañar a las células.


En este estudio no solo se ha analizado la comida sólida. También se han encontrado asociaciones entre algunos tipos de cáncer y bebidas. La revisión muestra cómo el alcohol aumenta el riesgo de cáncer de colon y mama. En lo que respecta al de colon, los resultados observados indican que 15 mg de alcohol o más al día, lo que es similar a una copa de vino, se asocian a un mayor riesgo, aunque se indica también que el riesgo es mayor con un consumo elevado de cerveza en comparación con el vino. En cuanto a los refrescos, se ha observado que más de un vaso diario se asocia con un mayor riesgo de padecer cáncer colorrectal. Por último y como curiosidad, en este estudio se muestra la asociación del café con un menor riesgo de padecer cáncer de mama postmenopáusico.


En conclusión, la ciencia ha estudiado muchos alimentos, componentes dietéticos y patrones dietéticos con la finalidad de encontrar posibles relaciones con el riesgo de padecer cáncer. Es algo que debe servir como guía para realizar cambios en la alimentación y así conseguir disminuir, en la medida de lo posible, los factores ambientales y de estilo de vida que influyen en la aparición de cáncer.





BIBLIOGRAFÍA


Ubago-Guisado, E., Rodríguez-Barranco, M., Ching-López, A., Petrova, D., Molina-Montes, E., Amiano, P., Barricarte-Gurrea, A., Chirlaque, M. D., Agudo, A., & Sánchez, M. J. (2021). Evidence Update on the Relationship between Diet and the Most Common Cancers from the European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition (EPIC) Study: A Systematic Review. Nutrients, 13(10), 3582. https://doi.org/10.3390/nu13103582